El 26 de agosto de 1900, en el Old Polo Ground de Flores, el club del barrio norte derrotó 2 a 0 a Rosario Athletic y se adjudicó la inaugural Copa Competencia Chevallier Boutell, la primera competencia internacional de clubes del continente.
Había sol de invierno y olor a campo abierto en el viejo predio de Flores, contiguo a los talleres del Ferrocarril del Oeste. No era un estadio como los de hoy: era un polo ground reconvertido, con gradas improvisadas y público de cuello almidonado y sombrero. Ese 26 de agosto de 1900 se jugaba algo más que un partido. Se definía la primera final de la Cup Tie Competition, la copa donada por Francis Hepburn Chevallier Boutell, presidente de la Argentine Association Football League. Por primera vez, equipos de Buenos Aires, Rosario y Montevideo se enfrentaban en un torneo oficial de carácter internacional. Era el nacimiento del fútbol de copas en el Río de la Plata.
Belgrano Athletic llegó a la final después de eliminar a Lomas y, en semifinales, al Albion uruguayo en Montevideo. Rosario Athletic, representante de la Liga Rosarina, había dejado en el camino al poderoso English High School (el futuro Alumni) por 3 a 1 en Plaza Jewell. Dos escuelas distintas del fútbol criollo se miraban de frente: el equipo del barrio norte, de Virrey del Pino, y el de la ciudad del Paraná, cuna de una de las instituciones más antiguas del país (hoy Club Atlético del Rosario).
El referí B. B. Syer dio el pitazo inicial. Los once de Belgrano formaron con Barker en el arco; McFarlane y Creaven de backs; Addecott, Ratcliff y Duggan en la mediocampo; Mess, Malm, Dickinson, Wibberley y Coe adelante. Del otro lado, Dorming custodiaba el arco rosarino; Middleton y Penman, la defensa; Bradford, Jewell y Angel, el medio; Topping, Parr, Wells, Green y Le Bas, el ataque.
A los 20 minutos, F. C. Wibberley abrió el marcador. El gol fue recibido con hurras de la parcialidad belgranense. Rosario intentó reaccionar, pero la defensa local, liderada por un sobresaliente McFarlane, se cerró con disciplina británica. Cuando el primer tiempo se extinguía, a los 43 minutos, Winston Coe empujó el segundo tanto. El 2-0 ya era un veredicto casi definitivo.
En el segundo período, Rosario tuvo el viento a favor y atacó con brío. Hubo tentativas, atajadas de Barker y momentos de tensión. Pero Belgrano no se desordenó. El partido, según las crónicas de la época, fue “el más brillante y lucido de la temporada”. Ambos equipos pelearon con tenacidad desde el primer hasta el último minuto. Cuando Syer marcó el final, los hurras de los vencedores se mezclaron con los aplausos de una concurrencia que entendía que había presenciado algo histórico.
Belgrano Athletic se coronaba campeón de la primera Copa Competencia. Era el primer título internacional de clubes de Sudamérica. Rosario Athletic, que años después levantaría la misma copa en tres oportunidades, quedaba como digno subcampeón. Aquella tarde de agosto de 1900 no solo coronó a un equipo: inauguró una tradición. El fútbol rioplatense ya tenía su primer trofeo para disputar más allá de las fronteras locales. Y el nombre de Belgrano Athletic quedó grabado, para siempre, como el del primer campeón de América.
A.D.A. Agencia Deportiva Argentina
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