El 27 de agosto de 1916, en la cancha de 1 y 57, Gimnasia le ganó 1 a 0 a Estudiantes en el primer clásico de Primera División. El tanto lo convirtió, sin quererlo, el defensor albirrojo Ludovico Pastor. Así empezó todo.
Había expectación en el aire de La Plata aquella tarde de domingo. La ciudad, que apenas contaba 34 años de vida, se preparaba para un acontecimiento inédito: el primer enfrentamiento oficial entre Estudiantes y Gimnasia y Esgrima en la máxima categoría del fútbol argentino. Era la fecha 14 del Campeonato de Primera División de 1916, en pleno amateurismo, y la cancha de 1 y 57 —entonces con capacidad para unos dos mil espectadores— se llenó hasta los árboles. Algunos hinchas se treparon a las ramas para no perderse nada. Las entradas costaban un peso, dos en la tribuna oficial, y la polémica por el precio no faltó.
Gimnasia acababa de ascender el año anterior, tras conquistar el torneo de Intermedia. Estudiantes, en Primera desde 1912, lo esperaba. Pero la rivalidad no nació de la nada. Venía cocinándose a fuego lento desde 1905, cuando un grupo de socios se separó de Gimnasia para fundar Estudiantes, priorizando el fútbol por sobre las actividades sociales. Años después, una interna en el plantel albirrojo llevó a varios jugadores al Independencia, que se fusionó con el Lobo y le dio el empuje para subir. En el once de Gimnasia de aquel 27 de agosto había cuatro exestudiantiles: el arquero Emilio Fernández, Américo Girotto, Diómedes Bernasconi y Ángel Bottaro. Del otro lado, Edmundo Ferreiroa, que había subido con el Lobo y regresado al Pincha.
El partido, arbitrado por Hugo Gondra, fue un entrevero de pierna fuerte, más barro que pasto y más ganas que prolijidad. A los 24 minutos del primer tiempo llegó el único gol. Manuel Álvarez, el delantero tripero, acosó a Ludovico Pastor. El zaguero pincha intentó despejar hacia su arquero Ovidio Duarte Indart. La pelota, impulsada con demasiada energía, se anidó en la red. Gol en contra. Grito de los triperos, silencio atónito del resto.
Gimnasia se impuso 1 a 0. Los hinchas mens sanas esperaron a sus jugadores a la salida del field y recorrieron la ciudad en caravana, con una gran bandera al frente. La noche se hizo larga en La Plata, Berisso, Ensenada y Tolosa. Ese tanto solitario, nacido del error, quedó grabado para siempre. Fue el primer capítulo de una historia que ya supera el siglo y que sigue paralizando a la ciudad cada vez que se enfrentan.
Síntesis
Estudiantes (La Plata) 0
Ovidio Duarte Indart; Ludovico Pastor y Carlos Galúp Lanús; José Aranguren, Edmundo Ferreiroa y Juan Germán Cilley; Jorge Alberto Calandra, Delfín Lazcano, Julio José Lamas, Alfredo Letamendi y Oscar F. Hirschi.
Gimnasia y Esgrima (La Plata) 1
Emilio G. Fernández; Diómedes Bernasconi y Andrés A. Varela; Roberto Felices, Heriberto Negri y José Iglesias; Américo Girotto, Ángel Bottaro, Ernesto Guruciaga, Manuel C. Álvarez y Ricardo Máximo Arrúa.
Gol: 24’ Ludovico Pastor e/c.
Árbitro: Hugo Gondra.
Aquel domingo de 1916 no solo se jugó un partido. Se escribió el comienzo de una pasión que aún hoy divide diagonales, familias y corazones.

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